RAMÓN SAMPEDRO

 

 

Ramón Sampedro, aquejado desde el 23 de agosto de 1968 de manera irreversible de una tetraplejia postraumática con sección medular que le suponía una inmovilidad total -todo el cuerpo excepto la cabeza -"Soy una cabeza sin cuerpo", decía - interpuso demanda ante el Juzgado nº 5 de Barcelona (30/4/1993) pidiendo autorización para que le fueran suministrados los fármacos necesarios para aliviar sus sufrimientos físicos y psíquicos asumiendo los riesgos con base en su derecho a no ingerir alimentos, autorización que le fue denegada por motivos formales.

Soy una cabeza sin cuerpo

Su recurso a la Audiencia Provincial de Barcelona fue desestimado por Auto del 29 de febrero de 1994 que confirmó el anterior. Tampoco tuvo éxito su recurso ante el Tribunal Constitucional, para el que también fueron los motivos procesales la causa de inadmisión. De igual manera sucedió con el Tribunal de Estrasburgo que desestimó la petición por motivos de forma.

Finalmente la Audiencia de A Coruña estableció (27/11/1996) que Ramón Sampedro, a pesar de los veintiocho años que llevaba postrado en la cama, no tenía derecho a solicitar tal ayuda. El Auto del Tribunal reconoce, sin embargo, que "la privación de la propia vida con la aceptación de la propia muerte es un acto que la ley no prohibe", pero recuerda que el auxilio al suicidio es un delito tipificado en el antiguo Código Penal como, aunque de forma atenuada, en el nuevo - si bien este último no sanciona el simple auxilio, sino el necesario -, en el que los límites de la pena oscilan en la ejecución y cooperación necesaria al suicidio - en el supuesto de artículo 143.4 entre un mínimo de seis meses a un máximo de 6 años que en el caso de la cooperación necesaria no debería exceder de dos años, con posibilidad en este caso de suspensión de la pena privativa de libertad.

Después de tres décadas de lucha incansable por el reconocimiento legal de lo que había considerado su derecho a morir dignamente, el tetrapléjico Ramón Sampedro puso finalmente término a su vida en el pueblo de Boiro ( A Coruña ) ingiriendo - mediante una pajita - el cianuro potásico contenido en un vaso que alguien puso frente a él - a petición suya - para que pudiera beberlo. Ramona Maneiro, íntima amiga de Ramón y cuidadora de éste durante los últimos meses de su vida fue detenida bajo la acusación de cooperación necesaria al suicidio, si bien ha sido posteriormente puesta en libertad sin cargos por insuficiencia de pruebas.

Pocos días antes de su muerte Sampedro había redactado un documento en quince cuartillas dirigido a los jueces y a las autoridades políticas y religiosas en el que reflejaba su penosa situación, después de veintinueve años, cuatro meses y algunos días, y anunciaba su decisión de terminar con su vidad considerando ésta como un derecho y no como una obligación, ante una situación que estimaba como una humillante esclavitud.

"¿Por qué morir?

[...]
Morir es jugarnos a una sola carta toda nuestra vida.
Es apostarlo todo al deseo de encontrar un lucero
que nos alumbre un nuevo camino.
Y si perdemos la apuesta, sólo perderemos
la desesperanza y el dolor infinito.
Sólo perderemos el llanto que,
lágrima tras lágrima, nos anega el alma.
Como el naúfrago que,
después de que el barco se haya hundido,
solamente espera, con la resignación del vencido,
agotar la fuerza de la última brazada para entregarse,
como el rendido amante,
a las tiernas caricias de su amada mar;
a sus besos salados y arrullos de brisas.
Y si ganamos la apuesta de la muerte,
si la esquiva suerte una vez nos mira,
ganaremos el cielo, porque en el infierno
ya hemos pasado toda nuestra vida"

Eluana: La libertad y la vida
Título
Cartas desde el infierno

Autor:

Ramón Sampedro



Eluana: La libertad y la vida
Título
Homicidio consentido, eutanasia y derecho a morir con dignidad.

Autor:

Miguel Ángel Núñez Paz