COMUNICADOS

Madrid, a 15 de marzo de 2007

EN RELACIÓN A LA MUERTE EN GRANADA LA TARDE DEL 14 DE MARZO DE 2007 DE LA SOCIA INMACULADA ECHEVARRÍA.


La Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (AFDMD) manifiesta:

  1. Su satisfacción porque finalmente se haya respetado la voluntad de Inmaculada de que le fuera retirada la respiración mecánica de acuerdo a su expreso deseo hecho público hace cinco meses de morir con dignidad.

  2. DMD tuvo conocimiento de la situación y de la voluntad de morir de Inmaculada a través de una carta que ella dirigió a la Asociación solicitando ayuda en octubre de 2006, simultáneamente a su aparición en los medios de comunicación. Desde entonces se le ofreció apoyo y asesoramiento (comunicado del 18.10.2006, www.eutanasia.ws), hasta el día de ayer.

  3. Morir con dignidad significa morir con libertad, que cada ser humano pueda finalizar su vida cuando y como desee, con las garantías asistenciales que toda persona merece, especialmente los cuidados paliativos y, en caso de que no se pueda expresar, el respeto de su testamento vital.

  4. DMD defiende el respeto a la voluntad de cada persona al final de su vida, sea cual sea, tanto si desea adelantar su muerte como si no. Promover el suicidio, la eutanasia o la muerte voluntaria en cualquiera de sus formas, no es la finalidad de la Asociación, ni estas opciones se pueden considerar una solución, un sustituto o una alternativa a una asistencia sanitaria y social como los cuidados paliativos, sino el último recurso para aquellos casos excepcionales en los que los cuidados paliativos no pueden aliviar el sufrimiento de los enfermos de forma satisfactoria.

  5. La desconexión de un respirador no puede ser considerado en ningún caso una eutanasia, sino la renuncia a un tratamiento o la limitación del esfuerzo terapéutico, derechos reconocidos en la ley para todos los ciudadanos.

  6. Sorprende que personas de relevancia social o religiosa, que no aprueban la decisión de Inmaculada, mezclen sus creencias con los argumentos y hablen de eutanasia, echando por tierra el laborioso trabajo que desde hace décadas viene realizando la bioética para distinguir entre dejar morir y ayudar a morir. Calificar la desconexión del respirador de Inmaculada como eutanasia es fruto de la ignorancia, del fanatismo o de la mala fe.

  7. Cada ser humano ha de tomar sus decisiones de acuerdo con sus valores y sus creencias. Tan respetable es el deseo de morir de Inmaculada Echevarría, como el de vivir de la inmensa mayoría de los enfermos gravemente discapacitados. A nadie se le puede obligar a vivir en contra de su voluntad y nadie debería sentirse molesto por una decisión personal como renunciar a un respirador para morir.

  8. Inmaculada estaba siendo tratada y cuidada por equipos expertos en la paliación del sufrimiento. Su vida demuestra que la medicina paliativa no pueden evitar que haya personas que prefieran una muerte voluntaria a los mejores cuidados paliativos.

  9. La muerte voluntaria de Inmaculada Echevarría despierta gran interés para la opinión pública porque los ciudadanos ven amenazada su autonomía al final de su vida. La excepcionalidad de la voluntad de morir por un sufrimiento insoportable no le añade valor respecto a la voluntad de seguir viviendo, ni es una imposición para nadie, pero actualmente este ejercicio de libertad ha de ser defendido de aquellos que tratan de imponer sus creencias a los demás. Morir con dignidad, morir en libertad, es un bien y un derecho propio de una sociedad del siglo XXI.

 

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