COMUNICADOS

Madrid, a 18 de enero de 2007

RESPECTO A LA ATENCIÓN CREADA POR LA GUÍA AUTOLIBERACIÓN.


La AFDMD reitera que todas las actividades que realiza se llevan a cabo con respeto a la legalidad, defendiendo desde 1984 el derecho de todo ciudadano a decidir con libertad sobre el final de su vida mediante la reivindicación del reconocimiento legal de este derecho, en ningún caso amparando acciones que se sitúen al margen del marco legislativo vigente.

Desde 1993 DMD ofrece a sus socios atención personalizada, un espacio de reflexión para el afrontamiento del proceso de morir y de información sobre decisiones a tomar al final de la vida.

Al igual que otras asociaciones pertenecientes a la Federación Mundial pro Muerte Digna (www.worldtd.net), la AFDMD pone a disposición de los socios que lo soliciten una Guía de Autoliberación, en la que se puede leer lo siguiente:

Por autoliberación se define el suicidio que se realiza bajo las circunstancias para las cuales se reclama la despenalización de la eutanasia: enfermedad terminal o irreversible que causa un sufrimiento insoportable para la persona que la padece, por una decisión libre, reflexiva y madura, con la voluntad inequívoca de morir como último recurso para poner fin ella misma (auto-liberarse) a esa situación.

La autoliberación no es un acto irreflexivo que obedece a un impulso o a una situación social, económica o emocional desesperada, sino una opción meditada que el individuo toma en libertad, considerando seriamente las causas que le llevan a tomar esta decisión y las consecuencias de la misma. El objetivo es una muerte digna y responsable, en las mejores condiciones posibles, como opción personal fruto de la libertad que todo ser humano tiene a disponer de su vida.

Antes de considerar el suicidio se deben agotar todos los recursos disponibles para mejorar la calidad de vida, entre ellos los cuidados paliativos, que pueden ser una buena opción para ayudar a un enfermo durante el final de su vida.

¡Atención! Sentirse deprimido no constituye un buen motivo para quitarse la vida, porque éste proceso puede ser reversible y el suicidio no. Si se encuentra triste, insatisfecho con una vida que siente que está vacía, aburrido, sin energía y sin esperanzas de que su situación mejore, quizás esté sufriendo esta enfermedad que se puede tratar. Aunque en estos momentos se encuentre fatal su estado puede mejorar en unas semanas. La mayoría de las personas deprimidas que piensan en el suicidio porque desean evitar la pena y la angustia que les atenaza luego se alegran de estar vivas cuando mejoran. ¡La muerte no es la solución! Busque ayuda profesional, hable con familiares, amigos o con voluntarios del Teléfono de la Esperanza.

La muerte de un ser querido es una pérdida dolorosa, a veces incomprensible cuando se produce a consecuencia de una decisión libre tomada por el individuo que sufre la enfermedad. La muerte es un tabú y el suicidio recibe un trato social negativo y dramático que no ayuda a aceptar la autoliberación como un acto digno de respeto.

Acompañando la autoliberación
Para algunas personas morir con dignidad es hacerlo no sólo cuando ellas decidan, sino también como ellas deseen, en su casa, tras despedirse de los suyos y acompañadas por un ser querido.

Acompañar a un ser humano que sufre de forma insoportable una enfermedad incurable durante sus últimas horas de vida es una situación muy comprometida emocionalmente, un acto de amor para el que no todas las personas están preparadas.

En España el suicidio es una conducta impune y facilitar información también lo es. El acompañamiento o apoyo moral a una persona convencida de lo que va a hacer, al no ser un acto directo, tampoco se puede considerar que vaya contra la ley.

Respecto a la autoliberación conocida en el día de ayer en la que la AFDMD acompañó a una socia que vivía sola, la información publicada documenta perfectamente la voluntad seria e inequívoca de esta persona de adelantar el final de una enfermedad degenerativa, progresiva e incurable que padecía en estado avanzado.

Tal y como refleja la Guía de Autoliberación, DMD jamás ha inducido a ninguna persona a tomar decisiones sobre el final de su vida. En casos excepcionales, una vez comprobada la seriedad de la decisión, la Asociación ofrece a los socios la posibilidad contar con la presencia de voluntarios que de forma desinteresada tratan de humanizar las últimas horas de la vida de una persona que en el uso de su libertad ha decidido –con compañía o sin ella- acabar con su sufrimiento.

Respetamos el dolor de las personas allegadas por la pérdida de un ser querido, dolor que en ocasiones dificulta aceptar que cuando una persona desea salir de esta vida ya no se trata de elegir entre vivir o morir, sino morir de una manera: sola, o morir de otra: en compañía. La muerte, cuando es libre y digna, es una liberación.


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