COMUNICADOS

Madrid, a 17 de enero de 2007

CON EL FIN DE ACLARAR LOS FINES DE LA ASOCIACIÓN DERECHO A MORIR DIGNAMENTE.


  1. La AFDMD tiene como fin primordial “coordinar las actividades de todos sus miembros, en relación con sus objetivos de promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla, y defender el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a, llegado el momento, morir pacíficamente y sin sufrimientos, si éste es su deseo expreso” (Art. 2 Estatutos).

  2. Las actividades de la AFDMD se desarrollan en dos líneas de trabajo: difusión del derecho a morir con dignidad (atención a los medios de comunicación, organización y participación en seminarios, conferencias, página web, sensibilización de los partidos políticos, etc.) y atención personalizada sobre el final de la vida (testamento vital, cuidados paliativos y autoliberación).

  3. La atención personalizada es la atención individualizada a una persona que se encuentra en una situación que, de acuerdo con los fines de DMD, justifica la eutanasia: 1º: deterioro irreversible, 2º: sufrimiento insoportable y 3º libertad de elección. Su primer antecedente es la distribución a los socios de la Breve Guía de Autoliberación en 1993.

  4. La atención personalizada se realiza en DMD en su dimensión de grupo de ayuda mutua o nexo de unión entre sus miembros (Estatutos, Art. 2b) con el objetivo de ejercer el derecho a morir dignamente dentro de los límites de la legalidad. La postura de la ADMD en la atención personalizada se respalda en aquellas interpretaciones de la ley que confieren mayor libertad al ciudadano:

    Conclusiones de las Jornadas de Voluntarios de DMD respecto a la Autoliberación (suicidio asesorado, suicidio acompañado), Madrid mayo 2002:

    Dar información es una conducta impune.
    El acompañamiento o apoyo moral a una persona convencida de lo que va a hacer no es un acto directo.

    II Jornadas Derecho a Morir con Dignidad, Barcelona 10-11 noviembre 2005.: El acompañamiento a un suicidio de una persona en las circunstancias que recoge el art. 143.4 CP es una conducta impune (situación comparable a Suiza).

    [...] La irrelevancia penal de la eutanasia activa indirecta en el Código penal de 1995 se encuentra respaldada positivamente por la introducción de un cuarto apartado en el art. 143. CP, en el que se regula la participación en el suicidio (la modificación esencial, en relación con la participación en el suicidio, respecto del anterior Código Penal, es la atipicidad de la complicidad al suicidio, castigándose únicamente la inducción, la cooperación necesaria y el auxilio ejecutivo).

    Para que la ayuda a morir entre dentro de este supuesto y no dentro de los casos de suicidio, se requiere la concurrencia de elementos objetivos y subjetivos. Elemento típico objetivo es, esencialmente, que la víctima sufra una enfermedad grave. Para que esta enfermedad grave constituya un elemento típico ha de reunir a su vez una de las dos características siguientes: ser mortal –conducir necesariamente a la muerte- o producir graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar. Como elemento subjetivo se requiere la “petición seria e inequívoca” de la víctima, es decir, no es suficiente el consentimiento, sino que es necesaria la petición.

    La concurrencia de estos elementos, objetivo y subjetivo, configura la situación típica que diferencia estos supuestos de los de suicidio, lo que, a su vez, fundamenta el diferente tratamiento jurídico que reciben una y otra. La diferencia es doble, por un lado, en la eutanasia se limitan los supuestos en los que la intervención de tercero es típica y, por otro, se rebajan sustancialmente las penas.
    [...]
    La irrelevancia penal de los supuestos omisivos se deduce directamente de los verbos típicos utilizados “causar” y “cooperar activamente”. La discusión se debe centrar pues en si, con la actual redacción del art. 143.4. CP, se castigan los supuestos de cooperación necesaria o, en realidad, únicamente, los de causación de la muerte por terceros.
    [...]
    En los supuestos de eutanasia respecto de ambos conceptos de cooperación necesaria se introducen dos requisitos suplementarios: “activamente” y, especialmente, “directa”. En consecuencia el elemento “activamente” nos sirve para excluir todos los supuestos de cooperaciones omisivas. [...] “Directamente” se ha interpretado, tradicionalmente, en el sentido de que no debe de restar ningún paso intermedio entre la conducta realizada por el autor y la conducta ejecutiva.


  5. La AFDMD pone de manifiesto una vez más la necesidad social de iniciar un debate serio y sereno sobre la forma de morir en la sociedad del siglo XXI. Ya está bien de mirar para otro lado, es prioritario que los responsables políticos aborden este tema y se despenalice la eutanasia con los debidos controles para que se garantice a todos ciudadanos su derecho a morir con dignidad.


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