COMUNICADOS

Madrid, a 24 de octubre de 2006

ANTE EL INTERÉS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN POR LA ENTREVISTA MANTENIDA CON INMACULADA ECHEVARRÍA EN EL HOSPITAL SAN RAFAEL DE GRANADA EL 23 DE OCTUBRE DE 2006.


La Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (AFDMD) comunica:

  1. El día 10 de octubre recibimos en DMD una carta de Inmaculada relatando la situación de sufrimiento irreversible en que se encuentra a consecuencia de una distrofia muscular progresiva, así como su deseo de finalizar una vida de deterioro muy grave que ella no desea. La Asociación DMD le propuso por carta un encuentro personal para profundizar sobre su estado y su demanda de ayuda, que en esos días Inmaculada decidió hacer públicos a través de los medios de comunicación. Dado que Inmaculada reiteró su deseo de contactar con DMD, la Asociación nombró una delegación compuesta por dos médicos para comprobar in situ cómo se encuentra Inmaculada y cuál es su voluntad.

  2. Inmaculada padece desde hace más de 40 años una enfermedad progresiva e irreversible que desde hace 20 la condena a estar encamada, los últimos 9 años conectada a un respirador artificial. Este padecimiento le provoca un sufrimiento

Doña Inmaculada Echevarría Ramírez, de 51 años de edad, ingresada durante los últimos años en el Hospital San Rafael de Granada a consecuencia de una Distrofia Muscular Progresiva, desea hacer llegar a la dirección del centro las siguientes consideraciones:

  1. Desde los 11 años sufro una pérdida progresiva de movilidad que ha originado mi dependencia para todas las actividades básicas de la vida diaria (vestirme, caminar, ir al servicio, etc.) y consiguiente encamamiento desde los 30 años, así como el uso de respiración artificial (ventilación mecánica a través de traqueostomía) para mantenerme con vida desde hace 9 años. Mi situación no sólo es irreversible, sino que además irá empeorando paulatinamente durante los próximos meses o años.

  2. En pleno uso de mis facultades mentales para reflexionar sobre mi vida y mi futuro, deseo manifestar que para mí es inhumano vivir así, porque la vida no tiene más sentido que el dolor y la angustia de ver que amanece un nuevo día para sufrir. Estoy plenamente satisfecha con los cuidados que recibo en el hospital donde me encuentro y creo que no existe nada en el mundo que pueda aliviar mi pesar en tal grado que me compense seguir prolongando mi sufrimiento.

  3. En el uso de mi libertad y de acuerdo con la legislación vigente (Ley General de Sanidad de 1986, Ley de Salud de Andalucía de 1988 y Ley de Autonomía del Paciente de 2002), deseo ejercer mi derecho a elegir entre las opciones terapéuticas y a negarme al tratamiento, concretamente a la ventilación mecánica que me mantiene con vida. Soy consciente que la consecuencia de renunciar a esta opción terapéutica y a negarme a seguir siendo ventilada de forma artificial será mi fallecimiento a causa de una enfermedad que me condena a vivir en una cama conectada a una máquina el resto de mi vida, pero he tomado esta decisión de forma seria, firme e inequívoca porque no deseo prolongar durante más tiempo mi sufrimiento, permitiendo que enfermedad siga su curso natural y pueda morir en paz.

Por ello, SOLICITA:

  1. La suspensión del tratamiento de ventilación mecánica con las garantías asistenciales con que se llevan a cabo medidas de limitación del esfuerzo terapéutico, es decir, con la finalidad de permitir que acontezca una muerte serena y sin sufrimiento.

  2. Celeridad y diligencia para hacer efectiva mi decisión, ya que mi situación de deterioro me resulta insoportable y me encuentro muy harta y muy cansada de vivir así. Fdo.: Inmaculada Echevarría


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