COMUNICADOS

Madrid, a 18 de octubre de 2006

ANTE LA PETICIÓN DE AYUDA PARA MORIR EXPRESADA DE FORMA SERIA, REITERADA E INEQUÍVOCA POR LA CIUDADANA DE GRANADA INMACULADA ECHEVARRÍA.


La Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) manifiesta:

  1. El respeto a la libertad del individuo es el pilar básico de una sociedad democrática recogido por la Constitución Española como un valor superior (Art. 1), así como la dignidad de la persona (Art. 10) y el derecho a la vida y a la integridad física y moral sin que en ningún casos seamos sometidos a tratos inhumanos o degradantes (Art. 15). El respeto a la dignidad exige el respeto a la libertad del individuo hasta el final de su vida, especialmente cuando a consecuencia de una enfermedad irreversible padece un sufrimiento que no desea seguir soportando.

  2. Según la legislación vigente (Ley General de Sanidad de 1986, Ley de Salud de Andalucía de 1988 y Ley de Autonomía del Paciente de 2002) todo ciudadano tiene derecho a elegir entre las opciones terapéuticas y a negarse al tratamiento. La ventilación mecánica, como la alimentación artificial o cualquier otra medida de soporte vital exige del consentimiento del paciente, pudiendo éste rechazarlas si es ésta su voluntad y conoce las consecuencias de su decisión.

  3. El derecho a la vida lleva aparejado el deber de respetar la vida ajena, pero nunca el deber de vivir contra la propia voluntad. Ni el Estado, ni el sistema sanitario puede imponer el deber de vivir una vida con medios artificiales a un ser humano en contra de su voluntad.

  4. La desconexión de un respirador a un paciente irreversible que lo solicita es una limitación del esfuerzo terapéutico considerado una buena práctica médica no tipificada en el Código Penal, porque la causa “necesaria y directa” del fallecimiento no es la suspensión del tratamiento, sino el proceso de enfermedad grave e irreversible, debiéndose llevar a cabo con las garantías asistenciales propias del sistema público de salud.

  5. La ADMD, como parte de una sociedad madura para afrontar con serenidad y libertad el proceso de morir, reclama al Gobierno que "deje de mirar para otro lado" y en cumplimiento de su programa electoral aborde el debate sobre el derecho a la eutanasia y a una muerte digna.


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